Acrílico sobre lienzo
Obra abstracta que invita a la contemplación y al encuentro con lo emocional. A través de una paleta equilibrada de tonos cálidos y fríos, la pieza construye un espacio íntimo y sugerente, donde las formas se diluyen y dan lugar a la interpretación personal.
Las capas de color y las texturas generan profundidad y movimiento, evocando un paisaje que no pertenece al mundo exterior, sino a la sensibilidad interna de quien observa.